La
osteopatía ofrece una alternativa a la medicina clásica debido
a su visión de conjunto del cuerpo humano (medicina holística).
El osteópata no focaliza la recuperación de las patologías
excusivamente en el punto de dolor, sino que trata de investigar el porqué
de esta dolencia y así corregir la causa primaria y, en consecuencia,
las lesiones derivadas.
Esta visión global del cuerpo se basa en la interdependencia existente
entre todos los sistemas (óseo, muscular, nervioso, respiratorio, digestivo...),
por tanto, cualquier alteración que afecte a un punto concreto de un
sistema, se reflejará en el resto. Muchos de los dolores que sentimos
no son verdaderas lesiones, sino adaptaciones de nuestro cuerpo para compensar
el fallo en otropunto; solucionar ese dolor puntual sería poner un
parche temporal y no resolver el problema.
El osteópata logra restablecer el equilibrio de todo el organismo y
no se limita sólo a la zona dolorida. Este equilibrio es fundamental
a la hora de prevenir futuras lesiones. Por ejemplo, alguien que sufre un
esguince de tobillo y no consigue recuperarlo perfectemente, corre el riesgo
de que sus sistemas óseo y muscular adopten como medida antiálgida
(para evitar dolor) una forma incorrecta de caminar, con lo que la rodilla
se adaptará a la mala pisada y, como consecuencia, repercutirá
a la cadera (base anatómica) y más tarde a la columna vertebral
(recordando que es desde este punto donde tienen salida todos los nervios
que irradian al cuerpo)
Esto es un ejemplo de lesión osteopática, que
definimos como la falta de movimiento entre dos articulaciones o estructuras
que el osteópata recuperará por medio de masajes, estiramientos
y manipulaciones, teniendo siempre como base los cuatro principios de Still
(principios) para acercar al paciente al máximo
estado de salud posible.